Rutina corporal para el verano
1. Exfoliar
Exfoliar el cuerpo es un paso esencial para renovar la piel y darle más luminosidad. Hazlo 1 o 2 veces por semana, evitando justo antes de exponerte al sol. Elige exfoliantes naturales, con granos suaves, para una exfoliación delicada.
Aplica el producto sobre la piel húmeda o seca, según indique el envase, con movimientos circulares ascendentes desde los tobillos hacia la parte superior del cuerpo. Después, aclara con agua tibia y seca la piel suavemente, a toquecitos con una toalla, para no irritarla.
Otra opción: el cepillo de masaje en seco, sin agua y sin producto. Cepilla cada zona durante 30 segundos, con movimientos lentos y firmes, siempre desde las extremidades —pies y manos— hacia el corazón. Exfolia y tonifica al mismo tiempo.
2. Proteger la piel
Proteger tu piel de los rayos UV es un gesto imprescindible para cuidar su luminosidad y ayudar a protegerla de los efectos del sol. Aplica una protección solar adaptada a tu fototipo cada vez que salgas, desde la primavera. Prioriza índices altos, como SPF 30 o SPF 50, para una protección eficaz, sobre todo al principio de la exposición.
Reaplica cada dos horas y después de cada baño, sin olvidar zonas sensibles como el escote, las orejas o el empeine, que solemos pasar por alto.
Consejo extra: usa sombrero o gorra para proteger mejor el rostro. Elige gafas de sol con filtros UVA y UVB. Y evita la exposición prolongada en las horas de más calor, entre las 11 h y las 16 h.
Después de la playa, no basta con enjuagarse la piel; es necesario limpiarla con un producto de limpieza, como un gel de ducha, para eliminar por completo los filtros solares.
3. Realzar la piel
Nutrir intensamente tu piel es el paso clave para darle un aspecto satinado y un acabado luminoso. Aplica un aceite seco después de la ducha y opta por fórmulas ligeras que se absorban rápidamente sin dejar una película grasa.
Masajea el producto insistiendo en las zonas más iluminadas, como las clavículas y las piernas, para crear reflejos favorecedores. ¡Con un aceite con purpurina queda aún más bonito! Tras la aplicación, espera unos minutos antes de vestirte; así evitarás que el producto se transfiera a la ropa.
4. Prolongar el bronceado
Mantener el bronceado es el último paso para prolongar esos reflejos dorados todo lo posible.
Sigue hidratando tu cuerpo por la mañana y por la noche, ya que la piel reseca tiende a pelarse y a perder su bonito color antes de tiempo.
Consejo extra: después del verano, combina esta rutina con una dieta rica en betacaroteno para potenciar el brillo desde dentro. ¡A por los zumos de zanahoria!
5. Y si te vas de viaje…
Para empezar, apuesta por productos sólidos y evita derrames inesperados en la maleta.
Después, elige accesorios prácticos que te faciliten la vida.:
- El frasco rellenable: adiós a los formatos mini desechables. Lleva tus champús, leches o aceites favoritos en envases reutilizables. Más práctico, más económico y más consciente.
- La caja, la bolsita para jabón o la jabonera: los aliados imprescindibles de los amantes de los productos sólidos. Protegen tu jabón o tu champú, permiten que se sequen correctamente y evitan que se derramen por todas tus cosas.
- La bolsita y el neceser: imprescindibles para organizar y guardar tus productos. ¡En formato pequeño o grande, tú decides!
Mis rutinas de verano
¿Te apetece cuidarte este verano? Te ayudamos a crear la rutina ideal para tu cuerpo, tu rostro y tu cabello.
Cada compra significa que el 1 % del precio se dona al planeta.


