Rutina facial de verano

Rutina facial para el verano

Las necesidades de tu piel en verano

En verano, la piel está especialmente expuesta al sol, a la sal y al calor. ¿El resultado? Se deshidrata más rápido, se vuelve más gruesa y puede perder rápidamente su luminosidad si no se la mima.

Te proponemos los cuidados esenciales específicos que te ayudarán a exfoliar, proteger y realzar tu piel, además de prolongar de forma duradera tu bonito bronceado.

Rutina exprés

Esta rutina representa un enfoque completo para cuidar y realzar tu cuerpo durante el verano.
Está ahí para guiarte, sin imponer nada. Depende de ti adaptarla a tu gusto: quédate con lo que te convenga, simplifícala si es necesario o elige algunos pasos según tus preferencias. ¡Y presta atención a tu piel!

1. Limpiar y purificar

Eliminar las impurezas del rostro es clave para mantener una piel fresca y luminosa. Limpia tu piel por la mañana y por la noche. Elige geles limpiadores o espumas certificadas bio, suaves con la piel, para no alterar la barrera cutánea. Después de la exposición solar, este paso también es imprescindible para retirar bien los filtros solares.

 

Masajea suavemente con las yemas de los dedos, haciendo movimientos circulares e insistiendo en la zona T: frente, nariz y barbilla. Aclara con agua fresca y seca la piel a toquecitos con una toalla limpia, sin frotar.

2. Proteger

Protegerse de los rayos UV es un paso imprescindible para prevenir el envejecimiento prematuro y las manchas cutáneas. Aplica un protector solar facial con SPF 30 o 50 cada mañana y opta por productos con certificación ecológica que contengan filtros minerales.

 

Aplica el equivalente a dos dedos de producto en todo el rostro, el cuello y la parte superior de las orejas antes de maquillarte. Renueva la aplicación cada dos horas en caso de exposición prolongada para mantener una protección óptima.

 

Consejo extra: ponte un sombrero o una gorra para protegerte la cara. Utiliza gafas de sol que filtren los rayos UVA y UVB. Y, por supuesto, evita la exposición prolongada durante las horas de mayor calor (de 11:00 a 16:00).

 

Después de la playa, no basta con enjuagarse la piel; se recomienda realizar una doble limpieza: desmaquíllate (aunque no lleves maquillaje, los filtros solares son especialmente resistentes) y, a continuación, lávate la cara con un producto limpiador, como un gel o una espuma.

3. Realzar y prolongar la luminosidad

Calmar la piel después de un día al sol es el último paso para mantener un tono bonito y evitar que se pele. Puedes aplicar una leche para después del sol o aloe vera. En cualquier caso, opta por texturas fluidas e hidratantes para ayudar a calmar la sensación de calor sin sobrecargar la piel.

 

Por la noche, aplica un tratamiento en una capa generosa para que la piel se impregne de los principios activos mientras duermes. Al despertar, notarás la piel más fresca, confortable y jugosa.

5. ¿Y si me voy de viaje...?

Para empezar, apuesta por productos sólidos y evita derrames inesperados en la maleta.

 

 

Después, elige accesorios prácticos que te faciliten la vida.:

  • El frasco rellenable: adiós a los formatos mini desechables. Lleva tus champús, leches o aceites favoritos en envases reutilizables. Más práctico, más económico y más consciente.

  • La caja, la bolsita para jabón o la jabonera: los aliados imprescindibles de los amantes de los productos sólidos. Protegen tu jabón o tu champú, permiten que se sequen correctamente y evitan que se derramen por todas tus cosas.

  • La bolsita y el neceser: imprescindibles para organizar y guardar tus productos. ¡En formato pequeño o grande, tú decides!

Mis rutinas de verano

¿Te apetece cuidarte este verano? Te ayudamos a crear la rutina ideal para tu cuerpo, tu rostro y tu cabello. 

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EL RITUAL